Las fotos que recogen la indiferencia de algunos turistas ante los cadáveres de dos niñas gitanas en un playa cercana a Nápoles causaron estupor en Italia y las críticas del arzobispo de la ciudad, Crescenzo Sepe.
La prensa italiana publica las fotos en las que se ve a dos personas que toman el sol a pocos metros de los cadáveres, cubiertos por unas toallas de playa, de Cristina y Violeta, de 11 y 13 años, que se ahogaron el pasado 19 de julio tras ser arrastradas por la olas."Éstas son las imágenes de nuestra ciudad que no querríamos ver nunca", afirmó el arzobispo Sepe, quien consideró que la idea que dan estas instantáneas sobre Nápoles es peor que la que dio la vuelta al mundo a causa de la crisis de las basuras que inundaban las calles de la provincia.
El cardenal añadió que "mirar hacia otra parte o pasar del tema en algunas ocasiones puede ser más devastador que los acontecimientos".
Los servicios de rescate intentaron reanimarlas, pero fue imposible y sus cadáveres permanecieron en la playa alrededor de una hora mientras se esperaba la llegada de la empresa fúnebre.
Por su parte, Franco Iannuzzi, alcalde de Monte di Procida, localidad donde se produjo el suceso, aseguró que, según habían explicado testigos presenciales, los turistas que se encontraban en la playa habían intentado salvar a las niñas.
La Guardia Costera informó de que las dos muchachas acompañadas por dos amigas habrían decidido bañarse, pero las olas y las fuertes corrientes las arrastraron mar adentro.
El aviso de los turistas permitió además que los socorristas pudieran rescatar a dos de las niñas con vida, mientras que las otras dos fueron llevadas hasta la costa donde intentaron reanimarlas sin éxito.Polémica por el pedido de un banco de datos de gitanos
El pasado 13 de julio el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, había dicho que creía necesario un banco de datos europeo con las huellas dactilares y el ADN de los niños de etnia gitana que viven en campamentos nómadas, pues sin una identidad no tienen derechos, ni pueden ser protegidos.
El que fuera comisario europeo de Justicia señaló, en una entrevista con el diario italiano Il Messaggero, que "la primera manera de proteger a un menor es darle una identidad y un documento", saber quién es, pues sin ella "un niño gitano no tiene derecho a la sanidad y a la escuela".
Además, "sin una identidad es imposible sustraer estos pequeños fantasmas inocentes de las manos de los pederastas y de los traficantes de niños".
Frattini consideró que es necesario "un banco de datos europeo con los nombres, las huellas, con las señales del ADN de todos estos niños, para hacer su vida más segura".
El ministro señaló que "si Europa no adopta esta solución de las huellas, del ADN, que me parece que la única posible, nosotros la adoptaremos de todas maneras", aunque precisó que respetarán siempre las normas europeas.
El Gobierno italiano ha puesto en marcha un proceso para crear un censo de las personas que viven en barrios marginales y asentamientos, que incluye la toma de las huellas dactilares, incluidos los menores.
Esta iniciativa fue muy criticada tanto en Italia como en Europa y la semana pasada el Parlamento Europeo expresó su rechazo a la media y consideró que la toma de huellas dactilares constituiría un acto de discriminación étnica.
Sobre las críticas, Frattini indicó que "no saben lo que dicen" y que no se dejan "asustar de la ideología de cierta extrema izquierda europea que no ha entendido nada de la protección de los niños.
Terra
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EFE
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